Quítate la máscara jugando a ponerte otra

Esta semana te he estado hablando de lo agotador que es sostener al «personaje».

De cómo nos construimos una máscara social para encajar.

Y de la violencia que supone llevarla puesta las 24 horas.

Pero hay un momento en el año en que la sociedad, paradójicamente, nos da permiso para jugar con eso.

Un momento donde la sombra, lo grotesco y lo prohibido salen a la calle.

El Carnaval.

En Trika creemos que el disfraz, usado con conciencia, puede ser una herramienta brutal para revelar la verdad.

A veces, para quitarte la careta de «buen ciudadano», necesitas ponerte otra más oscura y jugar.

El próximo domingo 15 de febrero, el Círculo Kaula se transforma.

No lo guío yo.

Lo guía Cristina.

Y te trae una propuesta que es un juego, un ritual y una provocación.

Te dejo con ella:

Hola, caminante:

Te invito a un lugar que sucede solo una vez al año y que has disfrutado desde que eras pequeña o pequeño: el Carnaval.

A la mayoría nos disfrazaron de niños, sin nuestro permiso, de ratitas, payasitos, pistoleros, superhéroes o gatitas.

Con el tiempo, hemos hecho nuestra esta tradición y la hemos llevado hacia donde hemos querido.

Incluso hay un municipio donde un pene gigante honra esta fiesta y los hombres se visten de mujeres y viceversa.

Puedes verlo aquí:

https://www.barcelonaesmoltmes.cat/es/-/carnaval-de-terra-endins-de-torello

Para mí, era el momento más esperado del año.

Ese instante en el que se respira una sensación de libertad y libertinaje.

Y no solo por los falos o las críticas mordaces a la actualidad.

Es algo interno que celebra la oscuridad.

Pero no la de la naturaleza, sino la del ser humano y sus construcciones.

La política, el sexo, los prejuicios, los géneros, las máscaras…

En este taller te invito a celebrar esta fiesta desde un lugar oscuro, pero sin miedo, porque la profundidad la eliges tú.

¿Quieres meter solo un pie? Adelante.

¿Prefieres mirar el fondo desde la orilla? Está perfecto.

¿Eres de los que se tiran de cabeza? Bienvenido.

Tú eliges el nivel de tu disfraz.

Y te aseguro que, durante estas horas, verás unos cuantos.

No quiero desvelarte demasiado.

Es algo sencillo pero poderoso.

Un ritual de transformación de aquello que es socialmente aceptado pero que a ti te incomoda un poquito: tu «china en el zapato».

Llevo dos años realizando este taller.

Y puedo asegurarte que han pasado por aquí personas de todos los niveles.

Desde quienes llevan años en el camino del autodescubrimiento hasta gente que no sabía a qué venía.

Todos se llevaron una sorpresa e incluso repitieron.

Solo te diré una cosa más: es un baile de máscaras.

Espero verte allí 🙂

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