SALVAJE
Del latín silvāticus, «de la selva».
[adj.] 1. Libre, no domesticado, conectado con la naturaleza viva. 2. En el humano, implica recuperar su naturaleza cósmica, viva y sensible, despojándose de la domesticación y el sometimiento que quiebra esta conexión.
La domesticación —física, emocional, mental y espiritual— ha fracturado nuestra autenticidad, apartándonos de una experiencia plenamente humana
Recuperar lo salvaje significa integrar estas dimensiones para reencontrarnos con una forma de vivir más conectada y orgánica
Aunque lo salvaje se asocia comúnmente con lo bruto o instintivo, desde esta perspectiva representa mucho más
Es la expresión de todo aquello que hemos reprimido bajo las imposiciones de una vida domesticada: nuestra sensibilidad, nuestra sensualidad y nuestra capacidad de gozar profundamente de la vida en sintonía con nuestra naturaleza
Reconectar con lo salvaje no solo es restablecer el vínculo con la naturaleza indómita, sino también abrirnos a lo más profundo y sutil de nuestra existencia.
Lo salvaje nos une a la tierra, como símbolo de lo vital y tangible, y al cielo, como representación de lo «sagrado» y «trascendente».
Ser salvaje es, en última instancia, abrazar tanto nuestra dimensión terrenal como nuestra naturaleza sutil, reconociendo su coexistencia como una unidad inseparable
Antónimos: domesticado, domesticación, sometido, adiestrado, civilizado, civilización.
Esta definición forma parte del glosario.
