Domesticado, domesticación

DOMESTICADO, DOMESTICACIÓN
Del latín domesticare, «hacer de la casa».

[adj., nom.] 1. Se dice del animal o del ser humano moldeado por un proceso de adaptación que lo aleja de su estado salvaje, libre y conectado con la naturaleza. 2. Acción y efecto de transformar elementos naturales para hacerlos útiles, manejables y dependientes del control humano, sacrificando parte de su espontaneidad y esencia original.


La domesticación ha sido presentada como un avance en la historia del ser humano, pues permitió el surgimiento de la agricultura, la ganadería y las sociedades organizadas. 

Sin embargo, también simboliza una ruptura profunda entre el ser humano y su entorno natural, marcando el inicio de relaciones de dominación hacia la tierra, los animales e incluso otros humanos.

En el ámbito humano, el término se utiliza metafóricamente para referirse a cómo la educación, las normas sociales y las estructuras de poder nos entrenan para vivir según los valores de un sistema que prioriza el control, la estabilidad y la utilidad por encima de nuestra libertad, instintos y conexión cósmica

Aunque suele asociarse la domesticación con progreso y civilización, este proceso también implica un costo: el distanciamiento del individuo de su autenticidad, tanto física como espiritual, al privilegiar un modo de vida controlado y sometido a estructuras artificiales.

Antónimo: salvaje.

Esta definición forma parte del glosario.

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