El gran timo de la media naranja

Nos han vendido la estafa más grande de la historia.

Desde que tienes uso de razón, te han contado que eres una mitad.

Que te falta un trozo.

Y que tu misión en esta vida es encontrar a tu «media naranja» para estar completo.

Suena muy romántico en las canciones de pop.

Pero a nivel biológico, es un desastre.

¿Sabes por qué te sientes incompleto?

No es porque te falte una pareja.

Es porque, para sobrevivir y ser aceptado, te has recortado a ti mismo.

Te has construido un personaje.

Una máscara social que dice:

«Mira qué exitoso soy».

«Mira qué bueno soy».

Y para mantener esa máscara, has tenido que esconder en el sótano todo lo que no encaja.

Tus miedos.

Tu rabia.

Tu rareza. Tu parte viva.

Y aquí viene la trampa del vínculo.

Si tú eres un personaje, no buscas a una persona real.

Buscas a un coprotagonista.

Buscas a alguien que valide tu guion.

Que te aplauda la película.

Y que te ayude a sostener la mentira de que eres perfecto.

Eso no es amor.

Eso es un casting.

Y agota.

Mantener el personaje agota.

Y pedirle al otro que sostenga tu máscara agota al otro.

En Trika somos muy pesados con esto.

Una relación real solo ocurre cuando se cae el teatro.

No se trata de dos mitades haciendo un entero.

Se trata de dos enteros que se atreven a soltar el personaje para encontrarse desde la piel, con sus luces y sus sombras.

Sabemos que esto da vértigo.

Porque nos han educado para actuar, no para ser.

Por eso, este mes de febrero vamos a dejarnos de teorías románticas.

Y vamos a bajar al barro.

Abrimos las plazas para la Inmersión VINCULARTE (13, 14 y 15 de marzo).

No es un taller para «encontrar pareja».

Ni para «sanar a papá y mamá».

Es un espacio intensivo para ver qué pasa cuando dejas de actuar.

Vamos a trabajar:

Cómo sostener tu propia energía sin usar al otro de muleta.

Cómo dejar de buscar un «actor ideal» y empezar a ver al ser humano que tienes delante.

Cómo distinguir el amor del hambre de validación.

Te aviso.

Aquí no damos consejos para ligar.

Aquí entrenamos el sistema nervioso para que sea capaz de sostener la verdad del otro sin salir corriendo.

Seguimos.

Scroll al inicio