¿Sigues tu corazón o sigues tu dopamina?

Me preguntan mucho en consulta y en los grupos:

«Vicen, ¿cuál es mi misión? ¿Cómo encuentro mi esencia? ¿Cómo sé quién soy yo realmente?».

Solemos buscar esa respuesta en un libro, en una carta astral o en una frase bonita para poner en la nevera.

Pero mi respuesta siempre es más física: mira lo que te sirve a ti.

El viaje hacia tu esencia tiene fases.

Y confundirlas nos mete en un laberinto.

ETAPA 1: La brújula del cuerpo

Lo primero es básico: ¿dónde hay energía?

Siente tu pecho.

Siente tu panza.

Siente tus manos.

¿Te da ilusión? ¿Hay vibración? ¿Hay ganas?

Si la respuesta es SÍ, ve hacia allí.

Si la respuesta es «no tengo tiempo» o «pesa», déjalo ir. Haz solo aquello para lo que tengas energía disponible.

Hasta aquí, parece fácil: «haz lo que sientas».

Pero… aquí viene la trampa.

ETAPA 2: El engaño de la neurosis

Vivimos en una sociedad experta en hackear ese sentir.

La neurociencia, que se supone que debería usarse para sanar, hoy se usa para manipular.

Saben qué colores, qué sonidos y qué ritmos usar en las pantallas para dispararte la dopamina.

Te hacen sentir una «ilusión» que en realidad es ansiedad.

Buscas el placer inmediato.

El clic rápido.

La compra impulsiva.

El vínculo que te llena el vacío un ratito.

Te vuelves egoísta, narcisista, pensando solo en «qué me aporta esto a mí, ahora mismo».

Eso no es tu esencia.

Eso es tu neurosis buscando un chupete.

Esa satisfacción dura segundos y te deja más vacío que antes.

Entonces, ¿cómo distinguir lo que eres de lo que no eres?

Esa es la verdadera labor que hacemos en Trika.

Aprender a distinguir entre:

El chute hormonal que te vende el sistema (rápido, ansioso, superficial).

Y el pulso de vida real (profundo, sostenido, que a veces da miedo pero te llena el alma).

Sigue tu sentir, sí. Pero asegúrate de que quien lleva el volante es tu corazón, y no tu adicción a la inmediatez.

Si quieres aprender a diferenciar una cosa de la otra, no lo hagas solo.

El «personaje» es muy listo y se engaña fácil cuando no tiene espejos.

Hazlo en un espacio donde puedas verte en los otros.

Ojo: el Laboratorio es un organismo vivo.

Cuidamos mucho la energía de los que están dentro, por eso no solemos tener las puertas abiertas indefinidamente.

No te escribo para convencerte de nada.

Solo te aviso de que la puerta está abierta.

Te lo digo porque soy un apasionado de esto: me encantaría que cada vez fuéramos más caminando con los pies en la tierra.

Si cruzas el umbral, practicamos.

Y si prefieres quedarte al otro lado leyendo estos correos, aquí seguiremos nosotros, compartiendo.

Y está muy bien también.

Scroll al inicio