Lo que pasa cuando un abrazo es solo un abrazo

Manuel era un hombre ordenado. Puntual, eficiente, serio. Su trabajo era impecable y su vida, predecible.

En su equipo había una chica, Sofía, que era su cruz.

Sofía era caótica. Su escritorio era una explosión de papeles y colores, reía a carcajadas en mitad de la oficina y sus ideas en las reuniones eran tan brillantes como anárquicas.

Manuel no la soportaba.

Su juicio interno era implacable: «Qué poco profesional», «qué necesidad de ser la protagonista», «ojalá la despidieran».

La rabia que sentía hacia ella era una corriente subterránea que amargaba sus días.

Un día, en un espacio de indagación, compartió su frustración.

Y quien le acompañaba, después de escucharle en silencio, le hizo una simple pregunta:

«Y a ti, Manuel, ¿quién te dio permiso alguna vez para ser caótico? ¿Para reírte fuerte? ¿Para jugar?»

Manuel se quedó sin aire.

Se dio cuenta.

Nunca se había permitido ser otra cosa que el niño bueno, el profesional perfecto.

Había enterrado su propia creatividad, su juego, su anarquía, en un pozo muy hondo para ser aceptado.

Y Sofía, con su sola presencia, se lo recordaba cada día.

No odiaba a Sofía. Odiaba el reflejo de su propia libertad encarcelada.

Esto es lo que llamamos «ver al otro como un espejo».

Aquello que más te irrita, te activa o te deslumbra de otra persona es, a menudo, una parte de tu propia sombra que no te atreves a mirar.

Una cualidad que anhelas en secreto o que repudias porque te enseñaron a hacerlo.

Dejar de culpar al otro y empezar a usar cada vínculo como una oportunidad para descubrirte es una de las labores más potentes y transformadoras que existen.

El grupo semanal del Posgrado es el laboratorio donde, semana a semana, aprendemos a usar estos espejos.

Un espacio seguro para dejar de pelearnos con el reflejo y empezar a entender lo que nos muestra de nosotros mismos.

La próxima vez que alguien te saque de quicio, haz una pausa.

No te preguntes solo qué le pasa a él.

Pregúntate, sobre todo, qué te está mostrando de ti.

Scroll al inicio