La idea de «cuerpo» que tenemos hoy no es natural
Fue construida históricamente por una sociedad que nos quería como máquinas de trabajar y de matar, en el caso del varón, y de reproducir en el caso de la mujer.
Se nos enseñó a reprimir el placer para volvernos más productivos.
Se nos separó de nuestra energía vital para volvernos más obedientes.
Se nos educó en la desconexión emocional para poder ser explotados sin resistencia.
Volver al cuerpo es un acto de resistencia
No para seguir viéndolo como un objeto que hay que mejorar o corregir, sino para recuperar su vibración viva y auténtica.
No somos piezas de una máquina
Somos organismos vivos.
Recuperemos ese reconocimiento.
