¿Por qué le tenemos tanto miedo a la oscuridad?
¿Qué nos ha hecho?
Qué terror le tenemos y qué obsesión con la luz…
Cuando todos venimos de la oscuridad.
Venimos de un útero.
De la matriz.
De un lugar oscuro.
La vida humana floreció en las cuevas.
Y vamos a parar a un lugar oscuro.
A veces confundimos oscuridad con sombra.
Y no son lo mismo.
La sombra es otra cosa.
Es lo que queda detrás de la máscara.
Es aquello que ha sido ocultado de ti por tu propio esfuerzo en mostrar solo una parte al mundo.
Es algo que, paradójicamente, hacemos por un anhelo de amor.
Pero que se convierte en una forma de violencia y falsedad.
Pero la oscuridad…
Ah, la oscuridad es maravillosa.
Es lo oculto.
El lado oculto de la Luna.
Es el misterio que se revela.
Una semilla nace debajo de la tierra.
En la oscuridad.
Necesita un tiempo indeterminado.
Calor.
Humedad.
No puedes controlarlo.
La vida nace en el misterio oscuro antes de caminar hacia la luz.
Venimos de la oscuridad para caminar hacia la luz.
Son los dos polos. El yin y el yang.
Quizás, como decía Rumi:
«Estás buscando en las ramas lo que solo aparece en las raíces».
En el Círculo Kaula no venimos a «iluminarnos».
Venimos a honrar la vida entera.
Con su luz y con su bendita oscuridad.
La oscuridad es bella.
Es el útero de todo lo nuevo.
No le tengas miedo, cariño. Tranquila, tranquilo.
